El amor en los tiempos de Tinder – Por Rodrigo Fernández Chois

Rodrigo Fernández Chois

No es mucho el tiempo que nos separa de los hombres de las cavernas. Sin embargo, los métodos de conquista sexual han cambiado. Ya la práctica no consiste en que el macho golpee con un mazo en la cabeza a la hembra para arrastrarla por el pelo y hacerla suya en una cueva. Y aunque a muchos -y muchas- les encantaría que esta prehistórica seducción siguiera vigente, el arte de la seducción sí que ha cambiado.
Las astucias empleadas por Casanova y Don Juan, de por sí menos emocionantes que las cavernícolas, hoy se han visto afectadas por la aparición de las redes sociales. Si la industria del transporte, hotelería y banca se ha transformado… ¿por qué no Cupido cuando dispara sus flechas?
Los hombres que aman la seducción la conciben como un arte. Y muchos métodos, técnicas e inventivas han inspirado obras literarias. ¡Algo similar ocurrió con “Del Asesinato considerado como una de las Bellas Artes” de Thomas De Quicey!
La apertura es el primer paso en el arte de la seducción. Sí, el primer “Hola” acompañado de una sonrisa prometedora. Y tal como su equivalente en el juego del ajedrez, la apertura hace que una partida sea inolvidable. El placer final del “Jake Mate” no se compara nunca con el provocado por la danza de las piezas sobre el tablero.
Pero ahora, con un match, Tinder eliminó la apertura. Y aunque parecería que al igual que con la invención de las armas de fuego, las posibilidades de los machos se igualaron; quedan vigentes los otros movimientos del arte de la seducción que ni con Tinder se

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