Desde la Orilla del Mar – Por J.J. Rubiano

¿Si todo es mentira, porque no quieren que se vea?

J.J. RUBIANO

Cuando el rio suena es porque se ahogó una orquesta, dice el adagio modificado de su sentido original, pero que hoy sirve para demostrar que el miedo al que se está siendo sometido el Centro Democrático, es una muestra clara que en el fondo hay una verdad que no quieren que se sepa.
Con ocho días de anticipación a que se presentará la serie “Matarife”, que en el fondo solo revela el accionar de la vida truculenta y poco transparente del innombrable que todo el mundo conoce, se dieron –desde la bodega creada para tal fin- a la tarea de desprestigiar a su autor y de realizar un trabajo en donde pretendían mostrar a su líder, sensei, Dios o Dalai Lama, como ellos lo llaman, de ser una persona impoluta, de diáfana vida, que solo le ha servido al país.
El efecto fue contrario y las cifras así lo demuestran.
Más de cuatro millones de personas vieron en menos de 12 horas, el primer capítulo de la serie del periodista y abogado Daniel Mendoza, frente a cinco mil visualizaciones que tuvo un video preparado por “la bodeguita”, denominado hechos de la vida pública del innombrable y su paso por la Aeronáutica Civil.
Desde la bodega y a través de especializados hackers, se dieron a la tarea de bloquear cualquier cuenta que desde las diferentes redes sociales quisieron compartir la serie, objetivo que en parte se logró pero que de nada sirvió si se ve el resultado final de visualizaciones.
Lo cierto es que “Matarife” en su primer capítulo de una serie que supuestamente es de más de 20 mini espacios de cinco minutos, no aporta nada nuevo a lo que ya conoce todo el mundo y así lo dicen los innumerables comentarios que sobre la misma se han hecho.
¿Si Lo del Club del Nogal es cierto y todo el mundo lo conoce y lo del patio en la cárcel de la picota igualmente, entonces para que montar una serie se preguntaran muchos?
Personalmente creo que se hace es para desmitificar y corregir la historia de un hombre que, en su afán de ser idolatrado y considerado como un Dios, y para alimentar su ego y ansias de poder, llegó a pagar para que lo denominaran como “el gran colombiano”.
También puede servir para que la justicia -que conoce de muchos de sus actos, no en vano hay más de 250 investigaciones en su contra- reaccione y se dé cuenta que se requiere de una actuación rápida y efectiva para que se esclarezca dolorosos hechos de la vida nacional en donde, el innombrable, figuro como su protagonista.
Además, sería este el mejor momento para demostrarle a los colombianos, que la justicia no es selectiva en nuestro país, es decir que solo se le aplica y con toda su rigurosidad a los pobres, sino también a los que se creen que, por su poder político, económico o de intimidación, creen estar por encima de la ley.

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