Desde la Orilla del Mar, El temor a la verdad – Por: J. J. Rubiano.

J.J. RUBIANO

Creo que, a mí, como a muchos colombianos no nos sorprendió la libertad que la juez 30 le otorgara al ex senador Uribe, teniendo en cuenta que una vez cambiado el proceso de la ley 600 a la 906, eso era lo que tenía que darse en derecho y si bien no se comparte en el Estado de derecho hay que aceptar los fallos, como un principio que pueda garantizar la democracia.
Y ya en libertad el ex senador y líder del Centro Democrático hizo lo que viene siendo su bandera política de los tres últimos años; irse lanza en ristre contra la Justicia Especial Para la Paz, JEP, los acuerdos de Paz y el deseo supremo de eliminar las cortes.
No es un secreto que desde el principio tanto Uribe, como los áulicos seguidores de su colectividad, han tratado no solo de volver tizas los acuerdos de paz, sino de acabar con la JEP, que fue el mecanismo que se creó en medio de los acuerdos para que los colombianos conociéramos la verdad sobre la guerra.
¿Pero porque Uribe le tiene temor a la verdad?
Esa es la pregunta que se hacen los colombianos y para la cual muchos -o mejor la gran mayoría- no tienen respuesta alguna.
Es válido que este dirigente político no esté de acuerdo con varios de los puntos de lo que se firmó y se acordó entre el Estado y los insurgentes de las desmovilizadas Farc. La verdad sea dicha yo tampoco estoy de acuerdo con varios de los acuerdos a los que se llegó, como por ejemplo que los cabecillas de la insurgencia pagaran penas tan ínfimas de prisión por delitos de lesa humanidad cometidos al amparo de la guerra.
Igual sucedió con las autodefensas y en esa ocasión como hoy tampoco estuve de acuerdo como colombiano que soy.
Pero que no se esté de acuerdo en que se conozca la verdad de los hechos ocurridos en el marco de esa guerra, en eso si no estoy de acuerdo, porque todos los colombianos tenemos derecho a la verdad y las víctimas además de la verdad al perdón y la reparación justa por parte de los victimarios y del Estado si hubiese la necesidad.
La sistemática propuesta de Uribe de acabar con la JEP, genera la duda del porque no quiere que se conozca la verdad de los hechos.
¿A quién busca proteger el líder político acabando con la JEP y que no se conozca la verdad?
Porque en el caso de acabar con las cortes y crear una sola es entendible por varias razones, una de ellas es que la nueva Corte estaría conformada por sus súbditos y arrodillada a sus intereses y los de sus amigos.
No hay que olvidar que la justicia es buena para el uribismo cuando la beneficia con sus fallos, pero “castrochavista” y delincuente cuando no los favorecen.
Uribe y los uribistas se creen victoriosos en esta batalla, pero a mi modo de ver son perdedores, pues desde la oposición lograron hacer algo que se creía imposible; lo sacaron del Congreso de la República.
No cabe duda que en este país Uribe es el presidente y Duque quien cumple las ordenes, es por eso que no es con los procesos que están en su contra en los diferentes estrados como se le mandara al retiro forzoso, sino derrotándolo en las urnas, y estando vigilante de la compra de votos –caso ñeñepolitica- e impidiendo que voten fotocopias de tarjetones.
Nota al Marguen: Es la primera vez que veo a la Fiscalía, cuya función está claramente definida en nuestra Constitución Política, ejercer como un miembro más del equipo de la defensa del indiciado. El que entendió, entendió.

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