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La tumba de los grandes hombres es la tierra entera – Por Gustavo de la Ossa Gracia

Gustavo de la Ossa Gracia 

Nos remontamos a los años 461 A.C. en Grecia, la llamada edad de oro, cuyo principal protagonista fue Pericles y así llamado ese tiempo en las Polis griegas, al darse para ese tiempo un programa de grandes obras, por equipos de artistas, amigos de Fidias (famoso escultor griego, encargado por Pericles de dirigir las obras del Partenón), brilló la vida intelectual de Atenas, también para este tiempo se conoce con el nombre de siglo de Pericles.

Pericles, estadista ateniense, jefe del partido democrático en Atenas, para fortalecer su poder político y militar en la región, promocionó una alianza con otras ciudades cercanas (ciudades-estados) a la que denominó y así se conoce en la historia, como la Liga de Delos.

Pero, como en todos los tiempos, todo poder político o dominante tienen sus oponentes, esa liga de ciudades tenía un temido enemigo, como lo fue Esparta, contando con un poder militar no inferior al que representaba la Liga de Delos, los enfrentamientos entre ellos dio lugar a la primera guerra del Peloponeso, que concluyó sin un vencedor, ni vencido, tras la cual se firmó una tregua, pero, los Espartanos insistieron con la ambición de constituirse en potencia dominante en territorios griegos; y volvieron a atacar en regiones cercanas a Atenas, devastando campos y todo cuanto se les cruzara por el camino. Pericles, como todo un buen estratega militar persuadió a los habitantes de la zona, que se refugiaran detrás de las murallas de Atenas, conociendo su predominio en el mar, Pericles, evitó enfrentamiento en tierra, dándose diferentes batallas en el mar, entre Espartanos y Griegos, un año después de finalizadas las guerra, Pericles, pronunció una oración fúnebre (discurso pronunciada en elegíos a muertos) en una ceremonia pública pronunciada en memoria de los muertos en combate, aquí, parte de su hermoso discurso: “el sacrificio colectivo que realizaron les fue recompensado a cada uno de ellos, haciéndose merecedores de un elogio imperecedero y el de las más nobles de las tumbas, no hablo solo del lugar en que reposan sus restos, sino de aquel en que su gloria perdura, y será proclamada siempre y en cualquier ocasión, con palabras, o con hechos, porque la tumba de los grandes hombres, es la tierra entera, no solo son conmemorados en columnas e inscripciones en su propia patria; su recuerdo pervive también en suelo extranjero, no grabado sobre piedra sino en la memoria no escrita y en los corazones de los hombres.”

Pericles al final fue despojado de su poder por conspiraciones internas, y repuesto en el cargo posteriormente, pero, con sus fuerzas físicas ya minadas, porque perdió a dos de sus hijos por la epidemia de peste, y el mismo cayó víctima de esta enfermedad por el cual murió.

Nota: Partenón, templo de Atenas, construido a iniciativa por Pericles, por Fidias y un grupo de artistas, todavía existe en Atenas como una reliquia histórica en ruinas.

Para ir ilustrándonos y para los que no lo sepan, que es un punto que nada tiene que ver con el tema del artículo, LA MEDALLA DE “FIELDS” recompensa internacional en el campo de las matemáticas creada por el matemático canadiense John Charles Fields, comúnmente se cree que el premio más prestigioso para sobresalientes intelectuales que existe en el universo, es el premio Nobel, este premio es tan prestigioso como el premio Nobel, la única diferencia es que se concede a cada cuatro años y a matemáticos menores de 40 años, y desde el año 1936.

Jacques Bénigne Bossuet, obispo nacido en Dijon, Francia (1627 – 1704), considerado el máximo orador fúnebre que ha tenido la humanidad en todos los tiempos.