El país en memes

Desde el 2014 existe en Colombia el colectivo “Actualidad Panamericana” que inició como una cuenta en redes sociales con el único objetivo ocioso de generar noticias satíricas alrededor de la realidad del país.

En su portal se publicaron noticias como aquella que las monedas de mil no circulaban porque las personas las estaban acumulando en sus alcancías de marranito (dato que el mismo Banco de la República tuvo que salir a desmentir en un comunicado oficial a través de medios de comunicación) y otras tantas absurdas que han sido desmentidas por entidades públicas y gubernamentales y que incluso han sido confundidas con noticias reales por los políticos, quienes terminan citándolas para desatar peleas en Twitter.

El problema es que de un tiempo para acá y como dice el dicho “la realidad supera la ficción” porque cada una de las noticias que sale a diario en los medios es más ridícula que cualquier sátira y aún más absurda que la del día anterior.

Tomemos por ejemplo el boom del momento (porque no demora en abandonar los titulares) la fuga de la ex congresista Aída Merlano. No existe una perspectiva por donde se vea el asunto que no de cuenta de lo burlable y de lo burlesco de nuestros funcionarios públicos, nuestro sistema de justicia y sobre todo de nuestra sociedad que no solo sigue permitiendo que hechos como este sucedan sino que los convierte en materia de diversión y burla, como si nos hubiéramos resignado ineludiblemente a que estos hagan parte de la idiosincrasia de nuestro país.

Para darle la vuelta a esto, el comediante Alejandro Riaño, en los zapatos de su reconocido personaje ‘Juanpis González’ organizó el ‘D-Bate’ para enfrentar a los candidatos de la Alcaldía de Bogotá; ya que por supuesto esta era la única forma que la mayoría de los ciudadanos se interesaran por conocer las propuestas.

Tampoco es de sorprenderse que los titulares de las noticias durante la semana lleven un tinte de sátira, pues los mismos medios se ‘vendieron’ ante la audiencia, como si la realidad del país que habla de pobreza, del retorno de la guerra y el imparable crecimiento de la corrupción, tuvieran que divertirnos para generarnos interés.

Por eso cuando me pregunto cómo se verá reflejada la realidad actual de nuestro país en los libros de historia, estoy absolutamente segura que se verá como una compilación de memes, caricaturas y relatos absurdos que si bien divertirán a muchos, despertarán la vergüenza de otros pocos y sobre todo terminarán de minar la credibilidad de todo un país frente a la comunidad internacional.

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