Desde la Orilla del Mar – Por J. J. Rubiano

Colombia se movió al centro y le dió la espalda a la derecha y la izquierda

J.J. RUBIANO

La mejor noticia que pudo tener el país luego de las elecciones del domingo pasado, fue que los colombianos entendieron que la polarización en la que estábamos cayendo no era la vía a seguir y por eso –gracias a Dios- le dieron la espalda a la ultraderecha recalcitrante y la izquierda ortodoxa con sus votos.
Resultado de este paso al centro fue la derrota apabullante y vergonzosa que recibió el ex presidente Uribe y su partido el Centro Democrático como mayor instigador de la derecha colombiana, y Gustavo Petro, que lidera la izquierda ortodoxa en el país.
Juntos quedaron viendo un chispero y fracasaron en su intento de seguir ahondando la división entre todos los colombianos.
Claro que hay que hacer una salvedad; el mayor derrotado de la justa electoral se llama Álvaro Uribe Vélez, pues su intención de derechizar la nación hasta querer llevarla al fascismo, solo para su beneficio, quedo ahí y será muy difícil que resurja en los años por venir.
Y fue el mayor derrotado porque perdió todo y en todas partes, en cuanto a gobernaciones y alcaldías y así los áulicos lambones que conforman su secta digan lo contrario, tienen que reconocer que son los grandes derrotados si se tiene en cuenta que son el partido de gobierno y se suponía que deberían ser una fuerza electoral arrolladora en contra del “supuesto” castro chavismo que se quiere tomar el país.
Tenían una gobernación y llegaron a dos, pero son gobernaciones con bajo perfil político en los llanos orientales de Colombia.
Ni en Antioquia -su tierra- quieren saber más de Uribe y su CD, perdió gobernación y la alcaldía de Medellín y de los 124 municipios que conforman el departamento, solo logró 15 alcaldías.
Que no nos vengan con el cuento que las gobernaciones y alcaldías que se ganaron en coalición son gracias a su apoyo. Mentira ellos ganan porque se pegaron sabiendo que era su última forma de rescatar algo de la torta burocrática a la que están acostumbrados.
Está demostrado que un apoyo o recomendación de Uribe –otrora hombre de respeto hasta que se conoció su verdad- es mucho más lo que resta que lo que suma y si no que se lo pregunten a candidatos a las alcaldías de Bogotá o Cali que salieron derrotados no por ser malos candidatos sino porque estaban siendo respaldados por Uribe.
Hay que darle un agradecimiento muy especial al presidente Iván Duque, quien en un año y gracias a su accionar, logró lo que muchos colombianos queríamos hace rato, sacar de la vida pública a este nefasto personaje de la ultraderecha colombiana.
Pero la izquierda también perdió. Y perdió porque era muy poco lo que tenía y no avanzo, claro que la izquierda nunca ha tenido maquinaria, es decir gobierno.
No me cabe duda que el pueblo colombiano despertó y esto nos augura que hacia el futuro nuestro rumbo se puede recomponer.
Una pregunta al cierre, ¿Dónde carajo están los más de diez millones de votos que saco Duque para la presidencia. Sería que fueron copias de la Registraduría?

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